
Sensor de humedad en acción
Seguro que alguna vez has sentido esa sensación de «aire cargado» al entrar en clase tras el recreo o en un día de calefacción fuerte. No es una impresión tuya: es la física del aire influyendo en tu capacidad de aprendizaje. En Green Campus, tras haber presentado al «cerebro» del sistema, hoy toca hablar de uno de sus sentidos más importantes: los sensores de humedad.
El equilibrio invisible de las aulas
A menudo nos fijamos solo en la temperatura, pero la humedad es la que realmente determina si nos sentimos cómodos o agobiados. Para que un cerebro rinda al máximo, el aire no debe estar ni demasiado seco (lo que reseca las vías respiratorias) ni demasiado húmedo (lo que provoca pesadez y falta de aire).
Mantener este equilibrio es el nuevo reto que hemos automatizado. Si has visto el vídeo que subimos a nuestras redes sociales, habrás podido comprobar cómo funciona este sistema de la mano del equipo de ASIR, que ha integrado estos componentes para que el «confort ambiental» deje de ser una opinión y pase a ser un dato objetivo.
¿Cómo funciona este «sentido» en nuestra red?
El sensor de humedad no solo detecta el vapor de agua, sino que trabaja en equipo con el resto de la infraestructura para que el aula sea un lugar más eficiente:
- Lectura constante: Los sensores monitorizan el porcentaje de humedad relativa cada pocos segundos.
- Alerta inteligente: Si el aire se vuelve demasiado denso o seco, el sistema registra una anomalía.
- Acción para el usuario: Estos datos alimentan los dashboards creados por el equipo de Desarrollo (DAM), avisando de que es el momento ideal para ventilar el aula sin malgastar energía
Sostenibilidad que se siente
Lo que hace especial a este sensor es que ayuda a que el edificio «respire» mejor. Una gestión correcta de la humedad permite que la calefacción sea más efectiva, consumiendo menos electricidad para alcanzar la misma sensación térmica. Es la tecnología puesta al servicio del ahorro real y del bienestar de los alumnos.
No se trata solo de instalar circuitos; se trata de diseñar espacios donde el aire sea tan limpio y equilibrado que lo único que ocupe tu mente sea lo que ocurre en la pizarra.
¿No has visto todavía el proceso de instalación? Pásate por nuestro Instagram/LinkedIn para ver el vídeo del equipo en acción y entender cómo estos pequeños dispositivos están cambiando la forma en que vivimos en el Instituto Nebrija de Formación Profesional.
¿Te interesa la ingeniería detrás de estas alertas? Descubre cómo procesamos toda esta información en tiempo real en nuestro anterior post: El cerebro de Green Campus: Por qué una Raspberry Pi es la clave de la sostenibilidad.
Artículo escrito por: Elena Orejón, Miguel Ángel Moreno, Pablo García