Higienista Bucodental: Una profesión clave para la salud oral 

Todo lo que necesitas saber sobre la formación, competencias y oportunidades de esta profesión

La higiene bucodental es esencial para nuestra salud general, y detrás de una sonrisa sana, hay un profesional necesario: el higienista bucodental, una profesión clave para la salud oral.

La creación y estructuración de la profesión sanitaria de Higienista Bucodental fue creada oficialmente en 1996 mediante la Ley 10/1986 y con el objetivo de que más personas pudieran acceder a servicios de salud dental. Para lograrlo, se formó un grupo especializado de profesionales con la preparación necesaria para atender las necesidades de cuidado y prevención bucodental de toda la población, entre los que están Odontólogo, Protésico e Higienista dental. 

Alumnas del ciclo superior de Higiene Bucodental del Instituto Nebrija de Formación Profesional realizando prácticas en el aula junto a la profesora.

¿Qué titulación se necesita para ejercer como higienista bucodental? 

Según establece el BOE, para trabajar como higienista dental es necesario obtener un título de Formación Profesional de Grado Superior, combinando clases teóricas con prácticas clínicas. El Ciclo Superior en Higiene Bucodental del Instituto Nebrija de Formación Profesional ofrece la formación necesaria para trabajar en este sector. Algunas asignaturas que puedes estudiar en nuestro ciclo son Intervención Bucodental, Fisiopatología, Prótesis y ortodoncia, Recepción y logística en la clínica dental, Inglés, entre muchas otras.

¿Cuáles son las competencias profesionales de un higienista bucodental? 

El higienista bucodental tiene un rol fundamental en la prevención y cuidado de la salud bucal. Su trabajo incluye educar a los pacientes sobre cómo mantener una correcta higiene oral, enseñándoles hábitos saludables para prevenir enfermedades como caries o gingivitis. Además, supervisa las prácticas de prevención de los pacientes y realiza exámenes de salud bucodental, detectando problemas en fases tempranas. Entre las tareas técnicas que realiza, destacan la aplicación de fluoruros y selladores de fisuras para proteger los dientes, la colocación y retirada de hilos retractores y diques de goma durante tratamientos, así como la eliminación de sarro, manchas dentales y la realización de pulidos y limpiezas profundas. 

Más allá de las competencias técnicas, el higienista bucodental también debe ofrecer apoyo psicológico a los pacientes, ayudándoles a superar el miedo o la ansiedad relacionados con los tratamientos dentales. Además, es responsable de gestionar los registros de los pacientes, optimizar los recursos y garantizar la correcta reposición de materiales, todo mientras aplica los protocolos de salud establecidos. 

¿Qué salidas tiene estudiar higienista bucodental?

Estudiar el Ciclo Superior de Higiene bucodental permite trabajar como técnico superior en Higiene Bucodental, técnico especialista higienista dental, higienista bucodental y educador/a en salud bucodental. El higienista bucodental tiene diversas oportunidades laborales tanto en el sector público como privado. Puede trabajar en centros de atención primaria, unidades de salud y gabinetes dentales privados, formando parte de equipos especializados en salud bucodental. Su trabajo no solo se centra en la atención individual, sino que también juega un papel crucial en la promoción de la salud bucodental a nivel comunitario, realizando campañas de prevención, detección temprana de problemas y educación sanitaria. 

¿Qué no puede hacer un higienista bucodental en consulta? 

Aunque el trabajo del higienista bucodental es muy completo, hay ciertas tareas que no están dentro de sus competencias. Entre dichas tareas se encuentran la prescripción de prótesis o tratamientos, la dosificación de medicamentos, la emisión de recetas médicas, la aplicación de anestésicos y la realización de procedimientos operatorios o restauradores. Estas tareas están reservadas exclusivamente para los facultativos médicos y odontólogos, con quienes los higienistas trabajan de manera coordinada para garantizar una atención completa y segura a los pacientes. 

Ana María Lajusticia en su despacho. Fallece a los 100 años de edad.

“El legado de Ana María Lajusticia y la formación en dietética: un homenaje a su contribución a la salud y el bienestar”

El Ciclo Formativo de Grado Superior de Dietética de los Institutos Nebrija y todo su equipo docente lamentan profundamente el reciente fallecimiento de Ana María Lajusticia, quien deja un vacío irreparable en el mundo de la nutrición y la salud.  Su enfoque innovador y pionero en la nutrición fue fundamental para cambiar la forma en que muchos entendían la alimentación y su relación con la salud.

La famosa bioquímica vasca fue quien, entre los años 70 y 80, popularizó el magnesio como complemento esencial para el correcto funcionamiento óseo, muscular y del sistema nervioso.

Tras una vida marcada por enfermedades, como la diabetes tipo 2, Ana María comenzó a formarse como química, y fue entonces cuando descubrió la causa de su malestar: su alimentación era deficiente. Con un cambio en su dieta y un aumento en la ingesta diaria de magnesio su salud mejoró significativamente. En 1980 fundó su propia marca de complementos alimenticios, que rápidamente se convirtió en un referente en el sector, gracias a la visibilidad que ella misma le dio con su nombre.

A lo largo de los años, sus investigaciones y conocimientos le permitieron escribir varios libros sobre alimentación, los beneficios del magnesio y las enfermedades relacionadas, lo que le valió tanto el reconocimiento como duras críticas.

Ana María Lajusticia en su despacho. Fallece Ana María Lajusticia a sus 100 años de edad.

El descubrimiento del magnesio: un cambio de vida y su impacto en nuestra salud

Annabel Martínez Muñoz, profesora de Dietética en el Ciclo Formativo de Grado Superior de Dietética del Instituto Nebrija de Formación Profesional, detalla la importancia del magnesio en el cuerpo humano. Este mineral interviene en una amplia variedad de procesos fisiológicos esenciales. Es clave en la síntesis de proteínas y la reparación celular, contribuyendo a la regeneración de tejidos, Además, juega un papel fundamental en la regulación de los niveles de glucosa en sangre y en la mejora de la sensibilidad a la insulina, lo que favorece un metabolismo adecuado. También contribuye al equilibrio y transporte de minerales como el calcio, y participa activamente en numerosas reacciones enzimáticas que son clave para el metabolismo. Por último, su influencia sobre los neurotransmisores lo convierte en un factor clave para el funcionamiento adecuado.

¿Cómo podemos adquirir el magnesio de forma natural?

Es completamente posible obtener cantidades significativas de magnesio a través de fuentes naturales. Según la experta en nutrición Annabel Martínez, entre los alimentos más ricos en este mineral se encuentran los cereales integrales (como avena, quinoa y arroz integral), semillas (como calabaza, girasol y sésamo), legumbres (frijoles, lentejas y garbanzos), productos lácteos, pescados grasos (como salmón y caballa) y frutas (aguacate, plátanos e higos secos). Estos alimentos no solo aportan magnesio, sino también fibra, grasas saludables, antioxidantes y proteínas.

Carmen Fernández: «Van a tener esas capacidades para poder desenvolverse, sea en el ámbito que sea»

Carmen Fernández, coordinadora de los grados de sanidad que comenzarán a impartirse en el Instituto Nebrija de Formación Profesional a partir del curso 2024-2025, cuenta qué pueden esperar los futuros alumnos. Un proyecto sólido que se llevará a cabo en un centro totalmente nuevo equipado con la última tecnología y un cuerpo docente con experiencia profesional y vocación de profesorado.

¿Cuál ha sido tu trayectoria antes de hacerte cargo de la coordinación del área de sanidad en Nebrija?

Soy licenciada en ciencias ambientales y siempre con mucha idea de laboratorio, de experimentación. Era lo que me llamaba la atención, estar en el laboratorio trabajando. Cuando termino la carrera me especializo con un máster en biología de la conservación y entro en la universidad en un grupo de investigación. Entonces estoy una serie de años aprendiendo, sigo trabajando en el laboratorio, aprendiendo técnicas de laboratorio,

Y al final la realidad es que estando en el laboratorio, vienen los alumnos de farmacia, y empiezo a descubrir la docencia.  Me pongo a trabajar para Fenosa, impartiendo dinámicas en diferentes institutos y centros de formación profesional. Ahí descubro la formación profesional y me doy cuenta de que puedo unir la docencia y la parte del laboratorio, que era lo que a mí más me gustaba.

Comienzo a trabajar en un centro de formación profesional como docente en el área sanitaria durante diez años, los últimos siete compaginando la docencia con la jefatura y coordinación del área de sanidad.

¿Cuáles son tus objetivos como coordinadora de los grados superiores de sanidad?

Lo importante es que los alumnos salgan con todas las herramientas que les permitan luego ponerse en un puesto de trabajo y ser independientes, porque al final ellos desarrollan un trabajo muchas veces muy autónomo.

No puedes estar constantemente preguntándole a tu supervisor hago esto, hago lo otro. Ellos tienen que tener todas las herramientas, la seguridad de trabajar, de estar en un laboratorio, de estar en un hospital, en un geriátrico o una clínica dental. Así que el objetivo es que los alumnos salgan con todas las herramientas que les permitan luego ponerse en un puesto de trabajo.

«Es verdad que hay determinados módulos que tienen una carga importante teórica porque tienes que trabajar sobre una base, pero luego siempre llevado a la práctica»

¿Qué metodologías o enfoques pedagógicos consideras esenciales en la educación sanitaria?

Yo creo que lo que ya se hace aquí. Ese aprendizaje por proyectos, que al final es lo que te va a ayudar a aprender haciendo. Estas son profesiones muy manuales, de aprender protocolos, pero, sobre todo, muy prácticas.

Es verdad que hay determinados módulos que tienen una carga importante teórica porque tienes que trabajar sobre una base, pero luego siempre llevado a la práctica. Tú en un laboratorio trabajas de una manera y, si te cambias de trabajo y te vas a otro laboratorio, te van a cambiar completamente la manera de trabajar. Entonces es importante que ellos desarrollen todas sus competencias, todas sus habilidades y tengan la base técnica.

¿Qué competencias y habilidades clave esperan que desarrollen los estudiantes al concluir sus estudios?

Generalizar es un poco complicado porque son ciclos muy diferentes, pero creo que es importante que ellos se sepan mover en el lugar de trabajo. Si se encuentran en un futuro con algo que no reconocen, sepan buscar y tener el criterio de decidir. O sea, tener un criterio también científico, un criterio sanitario. Saber discernir qué es real y qué no lo es, porque hay mucho bulo. Ser críticos e independientes en su trabajo.

Tienes que tener la seguridad de saber que lo vas a hacer bien, que no le vas a hacer daño a un paciente y que has adquirido esas capacidades.

Esa confianza sí me gusta mucho. Que se crean lo que son, que al final muchas veces la formación profesional está un poco denostada. Siempre nos fijamos en la universidad, pero al final ellos terminan siendo técnicos profesionales.

Van a tener esas herramientas para, sea el ámbito que sea, tener las capacidades de desenvolverse.

¿Cómo se fomentará la innovación y la investigación en los estudiantes?

Sería muy bueno el poder desarrollar un proyecto en común de todo el año en el que vayamos uniendo los diferentes módulos, las diferentes competencias de cada módulo para desarrollarlo. Y creo que siempre hay que intentar fomentar que tengan ese carácter científico innovador.

Yo suelo dar en primero y segundo. En primero no tienen ni idea y están muy preocupados. Y cuando están en segundo y vamos a alguna charla o a una universidad, se sorprenden ellos mismos de cuánto han aprendido.

Es un trabajo de día a día y la suma de todos los docentes, que les vayan guiando en ese carácter científico, en esas ganas de investigar.

«Van a encontrar en el aula gente especialista en las diferentes materias, que ha estado en contacto con la parte profesional y con ese carácter docente de ser un guía»

¿Por qué estudiar en Nebrija?

Por el programa educativo, ese trabajo por proyectos. También se van a encontrar en el aula gente especialista en las diferentes materias, que ha estado en contacto con la parte profesional y que, además, son docentes con ese carácter de ser un guía que te acompaña.

 Y las instalaciones que, al final, van a ser las que va a aunar todo esto. El tener en mi aula una oficina de farmacia, un gabinete bucodental con sillones dentales, los laboratorios equipados con todo el material necesario para que ellos puedan practicar y se sepan mover para que, cuando lleguen a las prácticas, no se sientan raros. Todo se está haciendo para que la práctica sea algo real.