Emprender no es solo crear una empresa, es construir tu propio camino.

Emprender no es solo crear una empresa, es construir tu propio camino. Así lo expresó Jesús Guodemar Pérez, Director de Desarrollo y Proyectos Universitarios de Institutos Nebrija, durante su ponencia “Tu sueño no tiene jefe: ¡emprende!” en la I Feria Virtual de Talento, Educación y Empleo para la Formación Profesional, organizada por Taalentfy.
En su intervención, animó a los jóvenes a atreverse, a confiar en sus ideas y a convertirlas en proyectos reales, destacando las distintas formas de emprender y las actitudes clave para superar los retos del camino. Porque sí: emprender desde joven es posible, y más aún, puede ser una de las decisiones más valientes y transformadoras de tu vida.

Diferentes formas de emprender
No hay un único camino para emprender. De hecho, hay tantas formas como personas existen, pero aquí te dejamos algunos modelos que puedes llevar a cabo según tu perfil, tus recursos y tus objetivos en el proyecto:
Emprendimiento tradicional
Crear una empresa desde cero con un producto o servicio propio. Es el camino más común y requiere planificación, inversión y mucha perseverancia, pero te da libertad total para construir algo a tu manera.
Emprendimiento social
Busca solucionar problemas sociales o ambientales, generando impacto positivo además de ingresos. Aquí, el propósito es tan importante como el beneficio económico.
Emprendimiento digital
Las oportunidades online son infinitas: tiendas virtuales, creación de contenido, desarrollo de apps o plataformas. Utiliza plataformas online para ofrecer productos, servicios o contenido. Ideal si eres creativo y entiendes el mundo digital.
Emprendimiento por franquicia
Invertir en una marca ya establecida que te permite operar bajo su nombre y modelo de negocio. Menor riesgo, pero menos libertad creativa.
Startups o emprendimiento innovador
Busca escalar rápidamente con soluciones innovadoras, muchas veces relacionadas con tecnología. Requiere una visión global, velocidad de ejecución y apertura a inversionistas.
Intraemprendimiento
Emprender dentro de una empresa u organización, proponiendo y liderando nuevos proyectos como si fueran propios. Ideal para jóvenes que quieren innovar sin dejar de trabajar en relación de dependencia.
Desde las aulas, pero con la mirada puesta en el futuro
En espacios como Institutos Nebrija, donde se impulsa no solo la formación académica sino también el desarrollo personal y profesional de cada estudiante, se insiste mucho en esto: emprender no es un destino reservado a unos pocos, es una posibilidad real si se cultivan ciertas actitudes y se entrena la iniciativa desde temprano.
Por eso, si estás en ese momento de dudas o ganas de empezar algo propio, aquí van algunas ideas que pueden ayudarte a dar el primer paso con más claridad.

Consejos si estás pensando en emprender
Emprender no es cuestión de seguir una receta mágica. Pero sí hay algunas ideas que pueden ayudarte a comenzar con más claridad, menos frustración y más sentido.
1. No esperes tenerlo todo claro para empezar
Muchas veces creemos que necesitamos un plan perfecto, una inversión grande o una idea revolucionaria. Pero la verdad es que casi nadie empieza así. Lo importante es comenzar con lo que tienes, aunque sea pequeño, y estar dispuesto a aprender y ajustar sobre la marcha.
2. Rodéate de gente que te impulsen
No necesitas un equipo de genios, pero sí personas que te digan la verdad y que crean en ti incluso cuando tú dudes. Habla con otros emprendedores, busca una red de apoyo, escucha a quien ya ha pasado por ahí. Tu red de contactos será clave para crecer. No tengas miedo de pedir ayuda o compartir tus ideas.
3. Aprende sin parar, pero no te estanques planeando
Formarte es importante, sí. Leer, preguntar, probar, equivocarte. Cuidado con la trampa de la eterna preparación. A veces la mejor forma de aprender es lanzar algo y ver qué pasa. El error es parte del proceso.
4. Sé constante, incluso cuando no veas resultados
Emprender es, muchas veces, una batalla de resistencia. Habrá días en los que te preguntes si vale la pena. Ahí es donde muchos se bajan del barco. La diferencia entre quienes lo logran y quienes no, casi nunca es el talento, es la capacidad de seguir incluso cuando no hay aplausos.
5. Mide tu progreso más allá del dinero
Al principio, quizá no ganes mucho. Pero si estás aprendiendo, conectando con gente nueva, mejorando tu idea o entendiendo mejor a tu cliente, ya estás avanzando. El dinero llega cuando construyes valor, y eso toma tiempo.
Emprender no es fácil, pero sí posible. No esperes el momento perfecto porque probablemente no llegue. Si tienes una idea y ganas, empieza ahora. Y si ya comenzaste, recuerda que insistir es parte del camino.
En Institutos Nebrija acompañamos a quienes deciden tomar las riendas de su futuro, apoyándolos para que sus ideas se conviertan en proyectos concretos y con impacto.
Cada proyecto empieza con alguien que decidió intentarlo. Quizá ese alguien puedas ser tú.
Texto: Jesús Guodemar